Breve Historia de la Editorial
de la Universidad de Puerto Rico
La Editorial de la Universidad de Puerto Rico se creó con
el propósito de fomentar, enriquecer y difundir ampliamente los conocimientos
que se generan en la Universidad. Entre los más de mil títulos desde su
fundación, se encuentran obras importantísimas que incluyen aportaciones
recientes en campos tan diversos como las ciencias naturales, la lingüística, la
crítica literaria, la antropología, las ciencias sociales, la filosofía y la
historia.
La actividad editorial fomenta, por medio del libro, la
vitalidad creadora de la comunidad académica, estimula el diálogo de los
universitarios del país con las comunidades académicas de todo el mundo y sirve
de apoyo a la docencia. La publicación de investigaciones y obras de creación
se complementa con la edición de libros de texto elaborados conforme a las
particularidades del proceso educativo puertorriqueño.
La edición y distribución de libros tiene que ver con uno
de los objetivos de la Universidad de Puerto Rico: la conservación, promoción y
desarrollo de los valores del pueblo puertorriqueño. Con su gestión, La
Editorial de la Universidad de Puerto Rico amplía la influencia de la
Universidad en la sociedad puertorriqueña.
En el plan de los fundadores de EDUPR figuraba
destacadamente “la misión de estimular en Puerto Rico el amor a los buenos
libros”. Como principal editorial institucional del país, el protagonismo de La
Editorial ha sido enorme, ya que son incontables los libros fundacionales cuya
publicación no hubiera sido posible sino a través de EDUPR. En su catálogo se
ha ido asentando una cultura letrada que nos representa ante nuestros propios
ojos y ante el mundo, constituyendo un patrimonio cultural que imparte
coherencia a la reflexión sobre nuestras realidades históricas mediante la
preservación y difusión de diversas corrientes intelectuales.
La Editorial no se limita a publicar trabajos de sus
propios estudiosos sino que acoge publicaciones excelentes de investigadores de
otras instituciones académicas y de otros creadores distinguidos. De ese modo
se establece un diálogo interuniversitario esencial y se proyecta la presencia
de la Universidad fuera de las fronteras insulares.
Datos Históricos
En 1927 el entonces Rector del Recinto de Río Piedras, Dr.
Thomas Benner, invitó a la Universidad de Puerto Rico al pensador mexicano José
Vasconcelos. Según Benner el libro Indología, aunque fue editado en
París en 1927, constituía la primera publicación académica de la Universidad, ya
que contenía las conferencias dictadas por Vasconcelos en Puerto Rico.
Si aceptamos la lógica de Benner, la Bibliografía
puertorriqueña de Pedreira sería el segundo libro publicado por la UPR. Con
sus centenares de fichas, la Bibliografía confirmaba la existencia de una
cultura puertorriqueña letrada. Esta obra fundamental debió ser la primera
publicación del Comité de Publicaciones organizado por el Rector Carlos Chardón
en 1932. Dos años después, en 1934, aparece bajo el sello de la Universidad de
Puerto Rico uno de los estudios críticos seminales de las letras
hispanoamericanas: La novela indianista en Hispanoamérica, de Concha
Meléndez.
En 1943 fue formalmente nombrada la primera Junta Editorial
con la encomienda expresa de editar y fomentar la publicación de libros,
monografías, conferencias, folletos y otros materiales de utilidad al desarrollo
de la cultura puertorriqueña, así como de establecer un proyecto dirigido al
intercambio de publicaciones con instituciones del saber en Norteamérica,
América Latina y Europa. Corresponde a los primero seis años de esa etapa la
publicación de alrededor de doce títulos, entre los que se cuentan obras tan
distinguidas como Asomante, de Concha Meléndez, Aprecio y defensa del
lenguaje, de Pedro Salinas, Teoría del olvido, de Francisco Matos
Paoli, Aguinaldo puertorriqueño de 1843 y A History of Education in
Puerto Rico, de Juan José Osuna.
Poco después cobró vigencia el concepto de Casa de Estudios, -- ver versión
local de los estudios generales como apropiación de las grandes obras del
pensamiento europeo -- inseparable del liderato de don Jaime Benítez. Para
Benítez, la Editorial sería un instrumento de apoyo a la popularización del
canon. En un discurso pronunciado con motivo del cincuentenario de la
Universidad declaraba: “hemos establecido una Editorial Universitaria para
hacer asequibles a nuestro estudiantado, a bajo costo, las mejores ediciones
posibles de libros clásicos o modernos difíciles de conseguir en español… La
Editorial Universitaria trabaja actualmente en la selección de un número de
obras fundamentales que deben formar parte del acervo cultural del ciudadano y
del estudiante universitario”.
En 1947, el Rector Benítez nombró al primer director en
propiedad de la Editorial, el profesor Antonio J. Colorado, y la Junta Editorial
dio paso oficialmente a la Editorial Universitaria. En una de las primeras
publicaciones del nuevo proyecto, consignaba Juan José Osuna que la Editorial
“intenta desarrollar un programa de obras populares que puedan extender
ampliamente ciertos aspectos importantes de las ciencias naturales, las ciencias
sociales y la investigación, con el propósito de contribuir a la solución de
problemas locales así como de estimular el interés y el apoyo a actividades
relacionadas con el bienestar público”.
A lo largo de la década siguiente, asumirían la dirección
de la Editorial Emilio Colón, Francisco Ayala, Eugenio Fernández Méndez y
Ricardo Gullón.
Entre 1952 y 1957 se formó la primera gran colección de
EDUPR: la Biblioteca de Cultura Básica, que serviría a los cursos de Humanidades
mediante la edición de traducciones de clásicos, como La Iliada y La
Divina comedia que aún hoy siguen siendo las más autorizadas en la lengua
española. Bajo la dirección del escritor español Francisco Ayala, dicha
colección incorporó ediciones críticas, en enormes tiradas, de una decena de
obras del canon occidental, entre ellas la versión de El discurso del método
de Risieri Frondizi y la traducción realizada por Julio Cortázar de las obras en
prosa de Edgar Allan Poe.
A fines de la década del sesenta, con el propósito de estimular el
crecimiento económico de EDUPR, se recluta, bajo la incumbencia de Eugenio
Hernández Méndez, a un ayudante administrativo “con secciones de contabilidad,
almacén, y promoción y ventas a su cargo, en un esfuerzo por dotar a la
Editorial de estructuras y mecanismos dedicados a la distribución de libros”.
Correspondió a Isabel Ortiz Espéndez, directora de EDUPR
entre 1967 y 1972, sentar las bases que harían posible el desarrollo de la
empresa. Múltiples testimonios así lo atestiguan. Por escrito se conserva el
de don Salvador Tió, a propósito de la total dedicación de Ortiz Espéndez y los
impresionantes frutos de su labor. Una editorial que apenas alcanzaba a
publicar un puñado de títulos al año y cuyos ingresos eran limitadísimos,
acrecienta su fondo, en apenas cuatro años en cerca de doscientos títulos. Se
fundan colecciones nuevas como la UPREX, para “recoger en ediciones cuidadas y
económicas, obras de claustrales, de breve extensión, agrupadas por géneros o
temas” con el fin de poner “un grupo de importantes obras al alcance de un mayor
número de lectores”. Otros adelantos alcanzados durante el periodo de Ortiz
Espéndez influyen en los procedimientos administrativos, en las relaciones de
trabajo con la facultad universitaria, en la ampliación de los recursos y
servicios técnicos editoriales y en la venta y promoción de libros dentro y
fuera del ámbito universitario.
En 1973, Salvador Tió es nombrado director de la
Editorial. Bajo su dirección, que se extendió hasta 1978, se publicaron cerca
de doscientos títulos, muchos de ellos con la clara intención de ofrecer libros
especializados en grandes tiradas a bajo costo. La Editorial va profundizando
su tónica puertorriqueñista, al hacerse cada vez más evidente su importantísimo
papel en la definición, conservación y enriquecimiento de un canon cultural. Se
enriquecen colecciones cono UPREX, la cual llegará a recoger unos setenta libros
de bolsillo. Se publican decenas de tesis de literatura en la colección Mente y
Palabra. Se consolidan lazos profesionales internacionales, a la vez que se
establecen nuevos sistemas y procedimientos editoriales. El lanzamiento de
grandes tiradas seguía suponiendo, como en los años cincuenta, que se hacía el
libro asequible a una gran masa de lectores.
En 1978, Carmelo Delgado Cintrón asume la dirección de la Editorial. Félix
Rodríguez y don Evaristo Ortiz Velásquez se desempeñan como administradores
entre 1979 y 1986. Juan Martínez Capó es nombrado Director en 1986. Desde 1988
hasta el año 1992, se desempeñó como directora Marta Aponte Alsina. Desde 1994
hasta 1998 fue director el Dr. José Ramón de la Torre, y de 1998 hasta 2002 el
Dr. Carlos Alzina.
Entre los Presidentes de las Juntas Editoriales cabe
mencionar a figuras destacadas en los campos de la educación y la cultura:
Antonio Colorado, Claudio Prieto, Luis Rechani Agrait, Arturo Echavarría,
Mercedes López Baralt, Eduardo Forastieri, Luis González Vales y Ramón Rosado
Vilá.
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